No todo es playa en Brasil, no muy lejos de Salvador de Bahía está Lençois (Chapada Diamantina), estuvimos a punto de pegarnos un madrugón de los buenos para tomar el autobús (unos 40 R$ por trayecto), pero por suerte descubrimos que había uno a las 4.30 de la tarde y con nuestras mochilitas (dejamos las maletas con la senhora Lucia, la dueña de la pousada) nos fuimos hacia la montaña. En Lençois estuvimos en www.pousadadosmineiros.com.br/ una maravilla, los pasteles del café da mahna eran increíbles. Allí todo el mundo ofrece el mismo paquete básico de excursiones a los mismos precios, unos 60Rs por excursión (en algunos sitios hay que pagar una especie de impuesto adicional poca cosa) y luego dependiendo de presupuestos o preparación te pueden hacer trekings a medida. Vimos el Morro do Pai Ignacio, la Gruta Azul, la Pratinha (un lago), la gruta de la fumaça (con estalactitas...) y subimos hasta la parte alta de la Cachoeria da Fumaça, estaba seca pero el panorama era muy bonito. En Lençois comimos bastante bien, carne y pescado y además por la noche en la plaza central se pone un señor que hace las mejores caipifrutas de todo Brasil, prometido. Entre nosotras 4 y Jean (un trotamundos francés) probamos las suficientes como para afirmar lo anterior. Además pude seguir practicando mi euskera con uno de los nuevos compañeros de viaje.
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